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22 January 2008 @ 09:47 pm
[Fanfic - SP] Chances Are Parte 1.  
Title: Chances Are
Author: Junnie. // [info]x_jun
Rating: NC-17
Pairing:
HaeMin. // HaeBum. (One-Side)
Disclaimer
Super Junior no me pertenece.
Comments:
Sinceramente... me siento TAN orgullosa de este fanfic. Es como mi orgullo, lo leo todos los días. (Mentira, pero la gran mayoría. xD)
X-Post: [info]supabaka, [info]smylove

Hacía tres meses había comenzado a trabajar en esa empresa, donde cada año se celebraba un “amigo secreto” el día antes de navidad. Lee DongHae no estaba familiarizado con esas cosas, después de todo, en sus antiguos trabajos no había ningún tipo de actividad como esa. Claro, de vez en cuando hacían amigo secreto, pero sólo en un grupo pequeño de amigos, no una sección entera de trabajadores. Le parecía interesante la forma en que las cosas funcionaban en la nueva empresa, de cierto modo agradeció el hecho de haber sido despedido de su antiguo empleo por tener condición sexual un tanto “distinta”. En su nuevo empleo le pagaban bien, no abusaban de él y además de ello lo trataban bien, como a cualquier otra persona, claro que aquí nadie sabía que era homosexual y que tenía cierto interés en su jefe, jefe que tenía a más de la mitad de las secretarias enamoradas, la mitad, porque la otra mitad estaba casada y con hijos, aunque eso no quería decir que no fantasearan un poco con el jefe que era unos años menor que muchos de los que trabajaban ahí. Parecía increíble aquello, pero DongHae creía que las personas con iniciativa e ideas novedosas siempre salen adelante, aunque su caso haya sido la excepción a todo ello. Y fue cuando sacó un papel de una pequeña bolsa de plástico cuando DongHae pensó que realmente le gustaba trabajar en esa empresa, con esas personas (a pesar que sólo conocía a un cuarto de ellas, el otro tercio eran unos completos desconocidos para él.). Le parecía divertido recibir regalos y regalar algo. Claro que cuando sacó el papel y vio el nombre escrito en él, Lee DongHae se preguntó “¿Quién demonios es Kim YoungWoon?” mientras miraba en la habitación a alguien que pudiera llevar ese nombre. Claro que por los rostros no podía saber si se llamaba de tal manera o no. Maldijo su suerte, hubiera deseado que le tocara alguien como JungSu o HeeChul, pero no, tenía que tocarle YoungWoon, un hombre al cual ni siquiera conocía. ¿Cómo iba a saber qué regalarle? Aturdido por el papel, Lee DongHae salió de la habitación acompañado por un alegre HeeChul que sonreía de oreja a oreja. Seguramente le tocó esa secretaria a la cual había mirado durante una semana, diciendo que era hermosa y quería una noche de pasión con ella, pensó el castaño mientras se sentaba en su cubículo. No pasaron más de cinco minutos cuando KangIn entraba a su cubículo sonriente, revolviendo su cabello mientras se sentaba sobre su escritorio.

-Kim KiBum es la persona que te dará el regalo. –sonrió el mayor.

¿Kim KiBum? ¿El jefe? DongHae sonrió, volviendo su mirada hacia la pantalla del computador. KangIn, sintiéndose completamente ignorado, volvió a repetir lo recién dicho.

-¿Cómo lo sabes? –preguntó finalmente el castaño, volviendo su vista hacia el más alto. KangIn sonrió.

-Simple. Tengo fuentes… -le guiñó un ojo. DongHae sólo sonrió mientras negaba con la cabeza. –Tienes suerte, Kibumshi siempre hace buenos regalos. –fue lo único que dijo antes de salir del cubículo.

DongHae observó su silueta desaparecer. Kim KangIn llevaba trabajando más de dos años en la empresa. Así como él, KangIn no había entrado a la universidad por estudios superiores ya que lo había encontrado innecesario. Al contrario de su compañero de departamento, quien casualmente era su mejor amigo. Él estudiaba en una de las universidades más prestigiosas de Seoul. No le envidiaba, de hecho, encontraba que él se lo merecía. Él merecía aquello y mucho más. Dibujó una sonrisa en su rostro mientras seguía tecleando las teclas de su computador, pasando la información de los papeles a la pantalla. Si era cierto lo que decía su Hyung, DongHae era la persona más feliz que pisaba la faz de la tierra. Sentía cierta atracción por su jefe, a pesar que era un año menor que él. Era atractivo, con una sonrisa dulce e inocente que podía transformarse en una sonrisa seductora. Kim KiBum realmente era apuesto, llamaba la atención a millas de distancia. Su voz única, además de ello sabía hablar inglés y era multimillonario. Dios, el hombre perfecto para cualquier mujer… u hombre. Casi igual al antiguo socio de su antiguo jefe, Choi SiWon. Luego de tener una aventura con él, su antiguo jefe no encontró nada mejor que hacer que despedirlo y romper la sociedad que tenía con el Clan Choi, quien desmintió todo lo ocurrido con Lee DongHae, diciendo que su hijo estaba ebrio y no era consciente de lo que hacía. Siwon se había disculpado con el castaño, diciendo que para él había sido algo especial, pero que no podía ser… simplemente era imposible. Estaba acostumbrado a ello, a que las personas lo usaran, así como él había usado a muchos en el pasado, algo que cambió con el tiempo. Siendo una persona la razón de ello. Lee DongHae dejó de pensar en ello cuando escuchó el teléfono sonar. Aun con su vista en la pantalla, DongHae contestó el aparato sin mucho interés.

-¿Bueno?

-¡DongHae-ah! –se escuchó la voz al otro lado. Inmediatamente DongHae sonrió, dejando de lado la pantalla para prestar atención a lo que su amigo tuviera que decir. –Qué prefieres: ¿Kimbab o DanHoBak?

DongHae soltó una risa, pensando que él debía ser la única persona en el mundo que llamaba por ello.

-¿Qué prefieres tú? –la respuesta era obvia.

-DanHoBak. –respondió el chico al otro lado.

-Entonces compra de eso. –sonrió el castaño. –Nos vemos en la noche.

-Yea… -pudo sentir la sonrisa al otro lado del aparato.

Colgó el teléfono, volviendo su vista a la pantalla, sin saber que su jefe lo había estado observando desde la puerta del cubículo. Sonrió levemente antes de seguir su camino por el estrecho pasillo. La sección donde trabajaba DongHae estaba encargada del papeleo y de traspasar información al computador. Además de enviar información a distintos sectores de la empresa vía mail. DongHae se encargaba principalmente de traspasar información, trabajo aburrido y agobiador, pero que era mucho menos exigente que su antiguo empleo, así que no se quejaba. Además de que había hecho buenos amigos en la empresa, así como KangIn, HeeChul y JungSu. Solía compartir con ellos gran parte del tiempo, a pesar que HeeChul y JungSu trabajaban en otra sección. Fue gracias a KangIn el haberlos conocido en la hora de almuerzo dos meses atrás.

Se estiró sobre la silla, mirando la hora en el reloj frente suyo. Seis y treinta, su hora de salida. Guardando la información en la carpeta correspondiente, Lee DongHae se apresuró en guardar sus cosas y tomar el pequeño bolso con el que siempre iba al trabajo. Salió de su cubículo como todas las tardes, una sonrisa radiante en su rostro que llamaba la atención de las secretarias que pasaban junto a él. Lee DongHae era apuesto, quizás mucho más apuesto que el jefe, Kim KiBum, pero era diferente. Lee DongHae era inocente y seductor a la vez, sin que él se diera cuenta. Su cabello largo y desordenado caía por su rostro. Una mirada ingenua decoraba su rostro, junto a una sonrisa infantil y alegre, que expresaba claramente que nada malo había pasado en su vida. ¿Cómo saber que aquello no era cierto? Su padre había muerto hacía un año debido a una enfermedad crónica y vivía apartado de su familia hacía cinco años debido a sus estudios. Además de ello, no tenía muchos amigos debido a su condición sexual, la cual muchos sabían cual era, debido a que su único amigo también era homosexual. Por ello, muchos creyeron que ambos eran pareja al tener dieciséis años. Pero no era así, simplemente eran amigos. Sólo amigos.

Salió del edificio, no sin antes despedirse de HeeChul y JungSu, quien estaba con KangIn, regañándolo como siempre debido a que había mandado mal la información. “Quiero tener a DongHae bajo mi mando…”, se quejó el mayor, “Él no comete estos errores.”, siguió regañando al menor. DongHae sonrió al recordar el diálogo. Le gustaba ser bueno al menos en algo que los demás pudieran valorar.

Como todas las tardes, DongHae tomaba el metro para llegar a su departamento en Seoul. El metro, como todas las tardes, estaba completamente lleno al ser la hora colapsada del día (al igual que en las mañanas), pero a él no le importaba. Pensar en que faltaba poco por llegar a su casa era el consuelo a ello, pensar en que su mejor amigo estaba ahí con la comida lista era lo único que necesitaba para salir adelante en aquella travesía que solía hacer todos los días. Ninguno de los dos tenía dinero suficiente para comprar un automóvil, ni siquiera una bicicleta, difícilmente podrían llegar con ella al trabajo o a la universidad. Se bajó en la estación de siempre, caminando las pocas cuadras que tenía que caminar para llegar al edificio correspondiente. Vivía en el quinto piso del edificio, había vivido en el mismo departamento desde que tenía dieciséis, cuando tuvo que mudarse de su pueblo natal para poder conseguir mejores estudios. Sus padres en un principio se habían negado, pero más tarde comprendieron que para que su pequeño tuviera un buen trabajo era necesario que se mudara a Seoul. Ninguno de los dos pudo ir con él, debido a sus trabajos, pero le pagaban el arriendo del departamento todos los meses, así que DongHae no debía preocuparse por pagarlo. Lo único que pagaban era la electricidad, agua y alimentos. Además de otras cosas que fueran necesarias. Al mudarse, DongHae fue clasificado como chico “popular” de cierto modo en el salón debido a su forma de ser. Alegre, sociable y siempre preguntando a los demás como se encontraban. Era apuesto y hermoso, no de una forma femenina, pero era hermoso. Belleza que muchas chicas solían envidiar y admirar a la vez. El primer año que llegó, tenía su grupo definido de amigos quienes solían ignorar a otro grupo de chicos. DongHae no estaba interesado en ello, así que hablaba con los dos grupos. De ese modo, DongHae se evitó muchas peleas en el salón. No tuvo novia, más tarde los demás supieron porqué, ya que siendo tan apuesto seguramente muchas chicas se le confesaban, aun así, por ser homosexual, DongHae rechazaba a cada una de ellas.

Abrió la puerta del departamento, siendo recibido por un delicioso aroma. Sonrió levemente mientras se sacaba los zapatos y caminaba por el pasillo hasta llegar a la pequeña cocina del lugar. Su compañero de departamento estaba dentro, vestido con un delantal rosa mientras tarareaba una canción, revolviendo la sopa mientras leía un libro de recetas junto a la cocina. DongHae sonrió ampliamente, abrazando al chico por detrás, quien soltó una risa al sentir los brazos del menor rodeándolo por la cintura.

-Eres todo una niña. –rió el castaño. El teñido le pisó el pie. -¡Ow!

-Déjame ser. –respondió el mayor.

-Aw… SungMin Hyung, ¿Te lastime el orgullo? –rió el castaño, soltando levemente al mayor.

-Sólo un poco. –mintió el teñido. DongHae besó su mejilla. -¿Cómo te fue hoy día?

DongHae soltó al chico, caminando hacia la mesa, recargándose en ella mientras fijaba su vista en el techo. SungMin apagó la cocina, dejando de revolver el líquido al notar que ya estaba listo. Sonrió levemente al darse vuelta y fijar su mirada en su amigo. DongHae se encogió de hombros.

-Bien, supongo. Hoy fue el sorteo de amigo secreto. –cerró sus ojos, tratando de recordar el nombre de quien le había tocado. –Me tocó un tal… Kim… Kim YoungWoon. Ni idea quien será.

SungMin soltó una risa, acercándose al castaño. Abrazó al menor por el cuello, recargándose en él. DongHae abrió sus ojos al sentir el cuerpo del mayor pegado al suyo.

-¿Qué le darás? –preguntó. DongHae volvió a cerrar sus ojos.

-Ni idea. Tengo tres días para pensar en ello. El veinticuatro tengo que entregar el regalo. –sintió los labios del mayor sobre los suyos.

SungMin depositó un leve beso sobre sus labios. DongHae sonrió. Así eran las cosas entre ellos, desde el momento en que la amistad floreció en ellos, DongHae siempre había recordado que con SungMin solían ser así de cariñosos. Abrazos, caricias y besos eran completamente normal para ellos, quizás no para los demás, pero para ambos era completamente normal.

Lee SungMin solía ir al mismo salón de DongHae. Al principio no le había tomado mucha atención al chico al ver que siempre estaba con su compañero, Lee HyukJae. DongHae siempre supo que el teñido a rubio (un rubio mezclado con negro, color que le quedaba bastante bien según la opinión de DongHae) sentía cierta atracción por él. Claro, sus dudas fueron resueltas un día que iba de vuelta a su departamento. Metros delante de él estaba la pareja. Y metros delante de la pareja había una pareja homosexual. Se habían quedado mirando la escena hasta que la pareja se fue, quedando sólo los tres en el parque.

-Qué repugnante…

Había dicho HyukJae. El mundo de SungMin se había destruido a sus pies. Su mirada se había fijado en la tierra, su garganta se había secado y sus manos tiritaban. HyukJae le había rechazado sin saber sobre sus sentimientos. SungMin tenía más que claro que la vida que había escogido era más que difícil. Debía ocultarse de los demás, tener en cuenta que lograr el amor deseado era más difícil de lo normal. HyukJae se alejó de él, dejando a SungMin atrás, devastado. Sin saber qué hacer, el teñido se sentó en una banca, derramando lágrimas por el rechazo. SungMin detestaba ser como era: Débil. Si bien sabía artes marciales, SungMin era débil en lo referido a sentimientos. Además de débil, era toda una niña la mayoría del tiempo sin darse cuenta de ello. Fue cuando sintió que alguien se sentaba a su lado. Al abrir sus ojos y voltear su rostro, el rostro de DongHae apareció sonriente. Una sonrisa que parecía decir: “te entiendo” o “no estás solo”. SungMin se quebró al ver su mirada, sollozando en voz alta, a los siete vientos mientras sentía los brazos de DongHae protegiendo su cuerpo. Una mano en su cabeza lo guió hasta llegar al hombro del castaño.

-Somos incomprendidos y siempre lo seremos. Estamos condenados a vivir en la oscuridad y el engaño.

Había murmurado el castaño mientras movía su mano por la espalda del teñido. SungMin lo abrazó fuerte, sabiendo claramente que jamás se separaría del castaño. Porque DongHae era como él, incomprendido, condenado a vivir en la oscuridad y el engaño. Un mundo que pocos conocían y que muchos no deseaban conocer.

Desde ese día, SungMin estuvo junto a DongHae día y noche. Se había cambiado de puesto, sentándose junto al castaño hasta que terminaron la escuela. Muchos solían molestar a DongHae, diciéndole que el teñido era su novio y que hacían una linda pareja. DongHae era parecido a SungMin en cierto modo, sus sentimientos eran dañados con facilidad y solía llorar por cualquier cosa, pero también sabía que SungMin era más débil que él, por ello nunca se dejó vencer por aquellos comentarios. SungMin le agradecía en silencio aquello, porque fue gracias a DongHae que salió adelante con su vida, incluso después que sus padres lo echaran de su casa por ser homosexual. Debido a rumores creados en la escuela, la familia de SungMin preguntó directamente si era o no era homosexual, a lo que SungMin respondió manteniendo el silencio. Claramente lo era, pensó su padre al ver el rostro nervioso de su hijo, de no serlo, lo hubiera negado. Pero no lo hizo, así como tampoco lo admitió. Y esa tarde SungMin era arrastrado fuera de la casa con bolsos y maletas.

-¡No vuelvas más a ésta casa! ¡No quiero ver tu rostro nunca más!

Le había gritado su padre, además de otras cosas como: eres una vergüenza, no te criamos para que fueras homosexual, cosas parecidas a ellas. Así que toda la vecindad se enteró que la familia Lee tenía, o mejor dicho, solía tener un hijo homosexual. Sin saber a donde ir, SungMin había vagado por las calles con bolsos en los hombros y maleta en mano, preguntándose qué pasaría con él de ahora en adelante. Estaba en su último año de escuela, quedaban pocos meses para salir, ¿Y ahora esto? Se sentó en la misma banca donde conoció el apoyo de DongHae, y fue cosas de minutos cuando sintió a otra persona a su lado. DongHae había aparecido nuevamente, como si fuera un ángel guardián. El ángel guardián de Lee SungMin.

-¿Qué sucedió?

-Mis padres se enteraron que soy homosexual.

-¿Cómo?

-Por los rumores de la escuela. Me preguntaron si lo era y no fui capaz de mentir.

Para ser SungMin, DongHae pensó en ese momento que estaba demasiado calmado. Resignado. Se había resignado a todo, a vivir. DongHae tomó la maleta en su mano izquierda y con la derecha tomó la mano del teñido, haciendo que se levantara de la banca.

-¿DongHae?

-Basta de estupideces. ¿Qué piensa el mundo que somos? Somos seres humanos, con sentimientos al igual que ellos. Quizás un poco diferentes, ¡Pero qué va! Amamos igual que ellos, sufrimos igual que ellos, nos equivocamos igual que ellos… Tenemos derecho a ser felices, a vivir como ellos, en paz.

-DongHae… ya se acabó. No puedo seguir solo…

-¿Y quién te dijo que estás solo? Me tienes a mí…

SungMin había levantado la mirada, lágrimas en sus ojos mientras soltaba la mano de DongHae. Él lo había mirado con decisión en los ojos, había acercado su rostro al rostro de SungMin, había acercado sus labios, buscando un camino hacía los labios de SungMin. Le había besado por primera vez, transformándose en el primer beso de SungMin. Le había besado, siendo esa la primera vez que ambos compartieran un beso cuando la situación era difícil para cualquiera de ellos. En silencio, aquello se transformó en un pacto. Los besos apasionados para dejar el estrés de lado, los suaves cuando el momento fuera de alegría o tranquilidad, en la mejilla, simplemente para saludar. Los besos forzados, cuando la situación no diera para más.

Al separarse, SungMin no hizo más que llorar, llorar en los brazos de DongHae mientras le escuchaba decir que podía quedarse a vivir con él todo el tiempo que quisiera. El departamento era pequeño, pero acogedor. Tenía una pequeña cocina, living-comedor y dos habitaciones, una de ellas con baño y otro baño afuera, junto al pasillo. Realmente era pequeño, pero a SungMin no le había importado y DongHae estaba feliz de tenerlo con él, de ese modo no se sentía solo. SungMin había aportado en la cocina y limpieza, ya que DongHae nunca había sido bueno. Desde ese día empezaron a vivir juntos, transformando su amistad en algo más que una simple amistad. Eran amigos con ventaja, y aquellas ventajas eran las caricias y besos, que más adelante se transformaron en algo más.

La primera vez de SungMin había sido con el castaño, luego de vivir otro rechazo en su primer año de universidad con un chico llamado YeSung. No porque no le gustaran los homosexuales, sino porque tenía pareja. Un chico llamado RyeoWook, que ni siquiera estudiaba en la universidad. Había llegado devastado al departamento donde DongHae cocinaba. Al ver el estado de SungMin, DongHae se había acercado a preguntar qué estaba mal cuando recordó lo dicho en la mañana. “Le confesaré lo que siento”, había dicho sonriendo de manera derrotada. Lo abrazó con fuerza, depositando leves besos en su cuello. SungMin lo abrazó con la misma fuerza, hundiendo su rostro en el pecho del menor.

-Hazlo conmigo.

Había murmurado esa noche y DongHae creyó haber escuchado mal.

-Por favor.

Y DongHae comprendió, comprendió que SungMin necesitaba sentirse deseado, querido por alguien, que necesitaba el contacto físico para saber que aun estaba vivo. Que aun tenía a alguien. Y así lo hizo. DongHae era el único de los dos con experiencia amorosa en ese tiempo, ¿No estaba saliendo con un tal Choi Siwon? La relación a escondida con él había durado unos dos años aproximadamente. DongHae no era virgen, había perdido su virginidad a los diecisiete años con un chico el cual no recordaba su nombre. Llevó a SungMin a su habitación, recostando al teñido en la cama mientras se desvestía. Las lágrimas seguían decorando su rostro mientras observaba en la oscuridad el cuerpo casi desnudo de su mejor amigo. Sintió su mano sobre su mejilla, limpiando las lágrimas que caían. Los cálidos besos de DongHae le hicieron olvidar por momentos el rechazo, sus manos recorriendo su cuerpo le hicieron olvidar por completo el rechazo. Y sentir el miembro de DongHae dentro de si le hizo olvidar por completo quien era YeSung. Había gemido, como nunca antes lo había hecho en su vida. Había gemido el nombre de DongHae una y otra vez mientras sentía los besos de DongHae en su cuello y la mano de él sobre la suyas. Las palabras de apoyo en su oído hacían que SungMin volviera a vivir, volviera a sentir, volviera a pensar que la vida tenía más que sólo una oportunidad.

-No dejes de intentarlo.

Le había murmurado esa noche. Y SungMin le hizo caso, porque hasta el momento jamás se había rendido ante la vida como muchas veces lo había hecho en el pasado. Desde esa noche, el hacerlo se había vuelto algo normal entre ellos. Si bien SungMin sabía que DongHae tenía una pareja, solía pensar que aquello no importaba si lo que hacían no era más que con intención afectuosa de amistad. Las caricias, besos y contacto corporal más allá de lo nombrado anteriormente era algo perfectamente normal en la relación de DongHae y SungMin.

[Fin Parte 1]

N/A: Fin de la primera parte, sólo porque LJ no deja que los post sean más largos. *se siente con LJ* Espero les guste. ♥

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hunni23[info]hunni23 on January 23rd, 2008 01:52 am (UTC)
GAH!! I CANT READ SPANISH!!! can u do it in english i'd like to read^^
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이손준 ☆Junnie[info]x_jun on January 23rd, 2008 02:36 am (UTC)
A~W! Sorry... e__e I will try to translate it, but I'm not that good in english, so maybe I won't be able to do it. (That's why I write short english fics. Y_Y;)

But I did post an english fic... :D a HaeMin too. <3~~
If you want to read it. óxo
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『CHIZ ☆』: 예성 ; when you're smiling my world turn[info]aoisita on January 23rd, 2008 03:04 am (UTC)
omfg, lo ame, sinceramente, amé la forma en que lo redactaste. Ya quiero leer la parte dos D: y más HaeMin por la ctm ♥♥♥

*le pega al LJ*

E inconcientemente cuando lei metro se me vino un "moar moar" a la cabeza e_e
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이손준 ☆Junnie: ♥[info]x_jun on January 23rd, 2008 03:11 am (UTC)
A~w... en serio?
Mañana subo la parte dos. ♥

El HaeMin la lleva. >D Con el RPG que tenía con MomoMin, muchas empezaron a fijarse en la pareja. xD

LOL! xD Ai lov yu moar, mora. ♥
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